
Saludarte es el proyecto de creación artística que año tras años ha puesto en marcha la Fundación Pública Andaluza para la Integración Social de Personas con Enfermedad Mental (FAISEM). Esta lleva ya algunos años en marcha, realizando exposiciones itinerantes que han ido pasando por el Museo Íbero de Jaén. Teniendo en cuenta estos antecedentes, desde el programa educativo del Museo Arqueológico de Úbeda, se propuso llevar este proyecto a los museos de forma específica. Es decir, hacer algo enfocado en el contenido del museo. Y que se hiciese de forma colectiva en lugar de individual.
Además, desde el programa educativo se planteó un tema de partida que tenía que ver con algo en lo que el ICOM llevaba insistiendo algún tiempo a través de la Museum Week: sostenibilidad y medio ambiente. El resto fue cosa del equipo de FAISEM. Por lo tanto, nuestro proyecto dentro de SaludArte se llamaría Arte, Arqueología y Sostenibilidad. FAISEM recogió el guante y todo empezó a fluir estupendamente. Y es que no partíamos de cero, si no que esta aventura fue el resultado del trabajo que hicimos durante el curso anterior, gracias al cual el programa educativo y el grupo de FAISEM Úbeda estrechó lazos.
La forma de acercar la educación patrimonial a los usuarios y usuarias fue la siguiente: cuando entramos a un museo arqueológico, encontramos una gran cantidad de piezas cerámicas de distintas épocas y culturas. La mayoría de estas han sufrido daños a lo largo de los milenios, teniendo que ser restauradas. Por lo tanto, su aspecto es heterogéneo, ya que las reintegraciones que permiten reconstruirlas son de otros colores o tratan de reproducir formas que se han perdido ¿Y si creásemos nuestras propias cerámicas antiguas reinterpretando ese aspecto heterogéneo de las mismas? Eso casaría perfectamente con el uso de materiales reciclados. Mezclando plástico, papel y colores, nos propusimos crear piezas que por parecer estar hechas «a trozos», se podían asemejar al proceso de restauración de una pieza.

La idea empezó a crecer, y al proyecto se unió el grupo de FAISEM Linares, que estaba dispuesto a acudir a Úbeda a realizar esta actividad. Siendo así, desde el programa educativo ofrecimos la posibilidad de trabajar de forma alterna entre el Museo Arqueológico de Úbeda y el Museo Arqueológico de Linares Monográfico de Cástulo. Esta aportación fue fundamental porque ahonda en una idea esencial para el proyecto, la sociabilidad como parte de la integración. Mezclar grupos de distintas localidades para que se conozcan mejor y romper rutinas desplazándose a otro lugar motivaron especialmente a los usuarios y usuarias. Y la idea siguió creciendo, planteándonos si con el resultado del proyecto se podría llegar a crear una exposición temporal.
A la hora de plantear el trabajo, los mismos usuarios y usuarias administraron recursos y tareas para poner en marcha una cadena de trabajo que se adaptase a las necesidades y capacidades de cada cual. La idea era formar 6 piezas entre un equipo de unas 20 personas, de tal forma que todas las piezas tuviesen su autoría compartida. Además, al unir esfuerzos se abría la posibilidad de crear piezas más ambiciosas y de mayor tamaño. Unos se dedicaron a procesar papel maché mientras que otros daban forma o color o añadían detalles. Desde el minuto uno todo fue un experimento, y fue tomando la forma que ellos y ellas querían darle.

Durante 5 meses, las piezas y los equipos fueron tomando forma. Pero no solo las piezas, ya que de cara a las últimas sesiones se trabajaron los aspectos emocionales y grupales. Es decir, nos paramos a observar cómo se habían sentido, cómo había sido su experiencia, cómo se habían sentido a nivel individual y colectivo. La exposición temporal vino a recoger todo esto, tanto la parte física como la emocional. Desde el 10 de diciembre de 2024 y el 10 de diciembre de 2025 se pudo observar en el Museo Arqueológico de Úbeda las piezas acompañadas de una serie de escritos. Asociamos un concepto que nos había resultado importante a cada pieza: patrimonio, visibilidad, trabajo en equipo, creatividad y emociones. Junto con estas cartelas se exhibieron unas notas en papel manuscritas por los y las participantes, en las que se plasmó ese trabajo emocional. Se instó a cada usuario y usuaria a darle un título a la pieza, de tal forma que cada una contaba con varios títulos.

Por parte del programa educativo, la misión principal fue acercar el patrimonio a colectivos con enfermedad mental de una forma interactiva y participativa. Hasta el punto de tratar hacerles partícipes de la vida del museo de forma directa preguntándoles cómo se piensa un museo, cómo se interviene en él y cómo se participa dejando una huella. Para que puedan entender que el museo es suyo y que no es simplemente un lugar al que acudir de vez en cuando. Es un lugar en el que nos pensamos y nos exponemos para ser visibles ante el resto.

